A medida que los artículos llegaban a Estados Unidos desde las plantas de fabricación de China, las clasificaciones erróneas de los envíos entrantes de la empresa no solo provocaron trastornos en la recepción de la mercancía, sino también un sobrecoste significativo en concepto de derechos de aduana y aranceles que hubo que recuperar.
La clasificación de artículos para calcular los aranceles es muy compleja. No existen normas universales que se apliquen en todos los países, y las normas de cada país pueden resultar un auténtico laberinto. En el caso del calzado, la composición y la confección de las distintas partes de un zapato son elementos clave y pueden influir de manera significativa en los tipos arancelarios y los derechos de aduana.
En 2019, con cerca de 20 000 unidades a punto de llegar, la empresa descubrió que su producto se había visto retenido debido a clasificaciones erróneas. El tipo arancelario pasó del 5 % a más del 20 %, lo que supuso un impacto significativo en los márgenes. Estaba claro que contar con un recurso que entendiera el producto y cómo se fabricaba sería clave para lograr una clasificación adecuada.