Transacciones B2G

La facturación electrónica B2G (entre empresas y administración pública) es obligatoria en Suiza para los proveedores que facturan a entidades del gobierno federal cuando el valor del contrato supera los 5 000 CHF. Las facturas electrónicas deben emitirse en formatos swissDIGIN, UBL XML, eCH‑011, Peppol BIS o híbridos como ZUGFeRD/Factur‑X. Las empresas deben archivar las facturas electrónicas durante 10 años.

Transacciones B2B

La facturación electrónica entre empresas (B2B) es voluntaria en Suiza, aunque el Gobierno suizo la fomenta encarecidamente por su eficiencia y su alineación con iniciativas europeas como el IVA en la Era Digital (ViDA). Entre los formatos recomendados se incluyen swissDIGIN, UBL XML, CII, ZUGFeRD/Factur‑X y Peppol BIS. Si optan por emitir facturas electrónicas, las empresas deben garantizar la integridad, autenticidad e inalterabilidad con firmas electrónicas en virtud de la Ley Suiza de Firmas Electrónicas (ZertES). Al igual que con las transacciones B2G, las facturas electrónicas B2B deben archivarse durante 10 años.

Transacciones B2C

La facturación electrónica de empresa a consumidor (B2C) no es obligatoria en Suiza y sigue siendo voluntaria.

Sanciones por incumplimiento en Suiza

El incumplimiento de los requisitos de facturación electrónica para las transacciones B2G puede provocar retrasos en los pagos, auditorías o complicaciones administrativas. Se pueden imponer multas por facturas incompletas, incorrectas o no archivadas, y se puede denegar a las empresas la deducción del IVA debido a una documentación de facturación no válida.

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