La facturación electrónica entre empresas (B2B) es voluntaria en Suiza, aunque el Gobierno suizo la fomenta encarecidamente por su eficiencia y su alineación con iniciativas europeas como el IVA en la Era Digital (ViDA). Entre los formatos recomendados se incluyen swissDIGIN, UBL XML, CII, ZUGFeRD/Factur‑X y Peppol BIS. Si optan por emitir facturas electrónicas, las empresas deben garantizar la integridad, autenticidad e inalterabilidad con firmas electrónicas en virtud de la Ley Suiza de Firmas Electrónicas (ZertES). Al igual que con las transacciones B2G, las facturas electrónicas B2B deben archivarse durante 10 años.