En España, ciertas entregas como residuos, chatarra y materias primas están sujetas al mecanismo de inversión del sujeto pasivo. Para este tipo de transacciones, es el comprador, y no el vendedor, el responsable de la contabilidad del IVA. El comprador declara y, si procede, recupera el IVA en el mismo periodo de declaración de impuestos, lo que resulta en un efecto neutro en la tesorería.