Las startups que tienen (o buscan) financiación de fuentes externas suelen tener requisitos de rendición de cuentas más estrictos que las empresas familiares o las sociedades, requisitos que a menudo dictan los inversores, las instituciones financieras y/o los reguladores. Esta es una de las principales razones por las que estas empresas recurren a consultoras como Stage 1 para obtener apoyo en funciones empresariales fundamentales, como la contabilidad, los servicios de CFO y el cumplimiento de las obligaciones fiscales corporativas.
Cada vez más, ese apoyo incluye el cumplimiento normativo en materia de impuestos a nivel estatal y local. A raíz de la sentencia dictada en 2018 por el Tribunal Supremo de EE. UU. en el caso Dakota del Sur contra Wayfair, los distintos estados comenzaron a aprobar leyes sobre el nexo económico que obligan a las empresas a recaudar e ingresar los impuestos sobre las ventas y el uso en función de su actividad económica en una jurisdicción determinada, lo que amplió considerablemente las obligaciones fiscales de muchas empresas, especialmente las que venden por Internet.
Ante la necesidad de desenvolverse en un panorama fiscal que incluye más de 12 000 jurisdicciones en materia de impuestos sobre las ventas y el uso solo en los EE. UU., y con el objetivo de reducir tanto el riesgo de sanciones por incumplimiento como las cargas administrativas que conlleva el cumplimiento normativo, un número cada vez mayor de estas empresas emergentes ha recurrido a la ayuda de empresas como Stage 1.
La empresa ofrece dos opciones principales a los clientes en lo que respecta al impuesto sobre las ventas y el uso; para las startups con personal interno que pueden gestionar el cumplimiento normativo, Stage 1 actúa como asesor y remite al cliente directamente a Avalara para obtener soluciones de automatización.
Mientras que para los clientes que desean externalizar completamente el proceso de cumplimiento normativo, Stage 1 lo gestiona todo utilizando Avalara Managed Returns for Accountants. Esto permite que el cliente no tenga que intervenir prácticamente en nada, ya que Stage 1 se encarga de la implementación, las presentaciones de las declaraciones de impuestos y las necesidades de cumplimiento normativo en su nombre. Los clientes pueden incluso remitir cualquier notificación o correspondencia que reciban de las entidades fiscales, con la seguridad de que Stage 1 se encargará de ello.
De cualquier manera, según Andrea Sallie, contable sénior de impuestos estatales y locales de Stage 1, los clientes agradecen tener acceso a la potente solución integral de Avalara, que abarca desde el registro a efectos del impuesto sobre las ventas hasta la recaudación de impuestos, la presentación de declaraciones, el envío de fondos e incluso la gestión de exenciones, todo ello mientras se mantienen al tanto de las normativas en constante cambio.